La riqueza y diversidad del territorio nariñense es un atractivo para quienes disfrutan del turismo rural, de la posibilidad de conocer la cultura de los pueblos y sus tradiciones, además de comprender su entorno natural.

Las zonas rurales del departamento cautivan a los viajeros por la tranquilidad y armonía de sus paisajes, además de la cultura que se refleja a través de su trabajo diario y costumbres tradicionales que acercan a los individuos.

Allí, es posible contemplar un infinito horizonte verde, caídas de agua cristalina, numerosos campos y cultivos, que acogen a los turistas para entregarles experiencias memorables.

Aprender los valores culturales, las costumbres y los oficios de la vida campesina que aún conserva una autenticidad ancestral, propia de esta región del país, y también comparte los frutos de una tierra generosa y amable, son punto de referencia para la práctica del turismo rural por medio de la Asociación para el Desarrollo Campesino.

Senderos ecológicos, hermosos paisajes, variedad de pisos térmicos y actividades que sugieren un contacto exclusivo con la naturaleza y con las labores diarias de los habitantes del campo, son algunos de los encantos de esta tierra que entrega impresiones mágicas e inolvidables.